Como en otras tantas ocasiones, fuimos convocados por nuestros sires para solucionarles la no vida. Resultaba que a la princesa de cierta ciudad de Transilvania le habían robado unas cuantas joyas y un pectoral de oro con incrustaciones de piedras preciosas. Hay que aclarar que nosotros también éramos príncipes cada uno de una ciudad de Transilvania, así que ya podía haber mandado a otros la Princesita esta del demonio, pero se ve que nuestros sires, la debían un favor, y no se les ocurrió mejor cosa que mandarnos a nosotros hacer su trabajo.

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La tipeja, nos dijo que sospechaba que los ladrones eran unos gitanos, que pasaron hacía poco por su ciudad, y que actualmente se dirigían hacia ¡La ciudad que me tocaba gobernar a mí! (Constraz, o Kronstad, no sé como se escribe bien el nombre, ¿cómo queréis que lo sepa con Academicismo 0?).

Seguimos el rastro de la caravana, y al cabo de unas noches, les encontrábamos, habían instalado su campamento en las afueras de la ciudad, al lado del bosque. Yo, al ser el príncipe, ordené a varios soldados fieles a mí que rodeasen el campamento gitano pero que no les descubriesen, o sea, que actuasen sólo si las cosas se ponían feas. Procedíamos ya a entrar al campamento, cuando Jachy dijo: permitidme.

Mediante Vicisitud, se puso rasgos gitanos, pero claro, como el también era el príncipe de otra ciudad llevaba ropas de noble, así que se acercó a un gitano que estaba en las afueras del campamento, y a quien nadie veía, para darle un garrotazo (con su fuerza 5, ya que como ya he dicho en el otro artículo, Jachy es el jugador que se hace personajes que sólo sirven para repartir guantazos y poco mas, vamos, borricos perdidos). Tras dejar al gitano inconsciente, se cambió la ropa con él, así es Jachy, no piensa, sólo actúa, así que dejo al gitano amarrado a un árbol con ropas de noble.

Una vez presentable ante los gitanos, entró al campamento, haciendo como que había pasado toda su vida allí, el problema es que como todo el mundo en ese lugar se conocía, enseguida fue el jefe del campamento, y le preguntó que quién era, a lo que Jachy le contestó que era uno nuevo que se acababa de acoplar a la caravana, cuando el jefe gitano le preguntó cual era su tienda, comenzó el siguiente dialogo:

- (Jachy señalando aleatoriamente a una tienda) Es ésa.

- No, esa es la de la Mama.

- (Jachy señala a otra) Ésa.

- No, esa es la tienda del Papa.

- (Nuevamente Jachy señala a otra tienda) Ésa, ésa sí es, es que me equivoque.

- No, ésa es la del Rufus.

- (Ya ligeramente nervioso Jachy señaló a otra tienda) Pues es ésa

- No, ésa es la del tío Cletus.

Cuando Jachy dio la conversación por perdida salió pitando del campamento, y los gitanos nos indicaron a los demás que entrásemos a una tienda, si queríamos hablar, cuando entramos nos encontramos con una adivina, como eso de la adivinación me parecían mentiras paganas salí de la tienda (camino del cielo a 8, y encima con el defecto devoto compulsivo), y esperé en la entrada a que saliesen los demás. Entonces desde mi posición pude ver como Jachy volvía a la carga, se coló de nuevo al campamento, ésta vez disimuladamente, y se metió en una tienda aleatoria a buscar por su cuenta el pectoral de oro, que era la joya que más importaba a la Princesa. Dentro de la tienda había una chica, y para ver si llevaba el pectoral, a Jachy no se le ocurrió otra cosa que rasgarle el escote (no piensa. . . actúa), evidentemente la chica no tenía el pectoral, y salió corriendo y pegando voces, así que Jachy, tras retocarse la cara de nuevo se fue a investigar por su cuenta el campamento.

Batallita, vampiro
Tras creerse las mentiras que les contó la Adivina, mis compañeros salieron de la tienda justo cuando llegaba un regimiento de soldados en caballo, a los que se unieron mis propios soldados, que empezaron a darle matarile a los gitanos. Resultó que el regimiento venia por orden de la inquisición, y como oponerse ante los siervos del Señor es como oponerse ante el mismísimo Señor, yo también empecé a repartir guantazos, mientras, la Adivina se escapaba con el resto de personajes, con el resto, excepto con. . . ¡Jachy!, que en ese momento era igual que cualquier otro gitano, así que se puso de nuevo en su forma estándar, pero todavía con ropas de gitano, así que el inteligente de él, en mitad de la carnicería, no le dio de más la cabeza, y para "no llamar la atención" se desnudó hay mismo.

Al verle así un soldado a caballo fue a atacarle, así que Jachy empezó a correr por el monte en cueros, y con un jinete dispuesto a matarle persiguiéndole, hasta que al fin Jachy, tras milagrosamente correr más que su perseguidor, encontró al gitano que había dejado atado al árbol con sus ropas, pero al poco tiempo, llegó el jinete, el cual, tuvo que soportar el horrible espectáculo de tener que darse de leches contra Jachy en Forma Zulo, en frenesí por falta de sangre, y encima en cueros.

Al ver esta horripilante escena, el jinete no se amedrentó, y le atacó, pero en cuanto se acercó lo suficiente, Jachy le reventó la cabeza al caballo de un puñetazo, y dejó seco al jinete. Después de dejar seco al gitano, que por cierto estaba flipando, y pegando unos gritos de miedo, Jachy se vistió y se reunió con nosotros.

Resultó que mis compañeros ayudaron a la Adivina a cambio del pectoral, pero una vez hecha la matanza, los soldados empezaron a llevarse todos los objetos de valor, incluidas las joyas de la Princesa, así que a pesar de nuestros esfuerzos por convencerles, no nos las quisieron devolver ni pagándoles, ni haciendo trueque, ni nada, por lo que Jachy tuvo otra de sus "maravillosas" ideas, se internó un poco en el bosque, y pego un berrido, al que acudieron varios soldados, cuando llegaron Jachy les dijo todo acojonado que había oído algo, ¡que escena! Un tipo de dos metros cuadrado, y que parece un oso, gritando como una niña por que ha oído algo. Los soldados se empezaron a reír allí mismo de él, así que cambio de plan, volvió al campamento gitano, donde continuaba el saqueo, se acercó a uno de los soldados que tenía una de las joyas de la Princesa, y se inclinó veinticinco centímetros para decirle que había visto en otra tienda una joya de gran calidad, pero que "no tenía fuerza suficiente para abrir el cofre donde estaba metida". El soldado le miró como si fuese un imbécil, en mí opinión una mirada bastante aceptable, y le mandó a paseo.

Sólo pudimos recuperar el pectoral de oro, así que la Princesa asquerosa esta, llamó a nuestros sires para que nos impusiesen un castigo, y es por ello por lo que a cada uno de nosotros se nos retiró el control de nuestra ciudad, excepto a Jachy, porque "su sire no llegaba nunca, ya que estaba de viaje".

Es ésto lo que nos llevo a diabolizar a aquellos bastardos.

Si queréis ver el final de Jachy, y el lugar en el que estaba de viaje su sire entrad a: www.ociojoven.com/article/articleview/801158/